Baño de Cajón

por Cristian Fuenzalida.... La Cossogne Diplomatique

martes, septiembre 12, 2006

Resaca

Me desperté con ese sentimiento de “no querer saber nada de lo que seguramente me dirías” flotando en ese espacio entre mis oídos- donde se supone que está el cerebro. Estaba tomando algo la noche anterior, o eso es lo que puedo recordar. Venía de comprar algunas cervezas y unas papas fritas cuando te encontré y... eh... creo que llegamos al punto en que todo se tornó borroso.

“Sintonízate algo que me gustaría si fuera un ángel” me dijiste. “Sintonízate algo que me gustaría si fuera un ángel” murmuré con una expresión de sin sentido de encontrarme sorpresivamente en la superficie de otro planeta. ¿Un ángel? ¿Cómo puede incluso considerar la estúpida idea de ser un ángel? Recuerdo que me dije: “no soy un santo, pero puedo perfectamente distinguir un demonio cuando veo uno”, y créanme: Ella es definitivamente una de esas criaturas a quienes la visa al cielo se les está estrictamente negada.

Me estaba preguntando por qué insistías en quedarte en mi casa, era tarde, no tenía hambre y no te quería allí. Estabas tan concentrada en tratar de hacer creíble una de tus tontas historias que preferí nadar en mi torcido mar de rabia imaginando como sería usar mi sartén para cocinar tu cabeza y alimentar a mi perro con ella. Entonces, decidí contar cuántos dedos tenía porque no quería llevar a cabo mi diabólico plan: realmente me agrada mi perro.

El alcohol había quemado mi cerebro y tenía esa extraña culpa de haber cometido el más horrendo crimen, pero sin un asomo de arrepentimiento. Podía ver mi habitación completamente patas arriba y todos mis discos regados en el suelo. Traté de tomar uno para escucharlo, pero ya no valía la pena. Encontré un vaso sucio con un resto de vino tinto, me lo tomé e inmediatamente supe que no era del mejor. En el baño encontré tu pelo, no lo quería oler nunca más. Me puse la primera polera que encontré y corrí escaleras abajo, mi cabeza explotaba y mi alma gritaba algo que me encantaría describir el día que pueda encontrar aquella caja del tiempo que me robaste y nunca me quisiste devolver.

Había tantas cosas que limpiar esta mañana. Había un pitido en mis oídos que me estaba matando- hubiera tratado de matar ese ruidito pero me hubiese matado yo mismo. No soy tarado. Lavé todas esas cosas asquerosas que había en la pared. He pensado en pintarla muchas veces, pero creí que un poco de agua, por el momento, sería suficiente. Te vi otra vez, estabas allí observándome. No quería verte. Por una extraña razón la imagen que tenía de ti resultó completamente quemada en un incendio inadvertido. No hubo ni bomberos, ni policías ni parientes involucrados, sólo yo y tu limpia y pura imagen en un vestido de terciopelo.

Era tarde, las estrellas comenzaban a aparecer una a una con una expresión tímida de no estar seguras de querer iluminar el cielo esa noche. Había limpiado y purificado la casa de modo que podías verla relucir a un kilómetro de distancia. El viento iba hacia el sur y podía ver algunas nubes de lluvia que habían encontrado la fuerza y decidido no llorar. Te vi allí, acostada, mirándome. Te tomé la última fotografía, aquella nueva imagen que guardaría en mi cabeza para siempre, entonces tomé mi pala y dejé caer un poco de tierra sobre tu pecho. Sintonicé la primera canción que pude encontrar. No estoy seguro si te gustaría, creo que sí... y quizá algún día te des cuenta que no necesitas ser un ángel, no más.


Por Cristian Fuenzalida



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NOVEMBER RAIN / GUNS N'ROSES


3 Comments:

At 7:05 p.m., Blogger El Rene said...

buena la histori ame gusto, un tanto subrealista pero bien descrita, que buena!

 
At 4:28 p.m., Blogger markin said...

muy bonita alegorìa... el tema que elegiste SUPER BUENO. Respecto a tu escrito... ¡ què hiciste wuatòn! pobre demonio tuyo, donde fue a parar, para nunca màs hablar de celestiales sueños rojos. Debiera leer más veces tu escrito, casi llega a al abstracción.

 
At 7:01 p.m., Blogger Mr.Coxon said...

No he hecho nada de lo que no me haya arrepentido y desdicho más de cuatenta y ocho veces... Los sueños pueden ser rojos y perversos, también son azules aunque no sé aún que significa eso.

 

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