Baño de Cajón

por Cristian Fuenzalida.... La Cossogne Diplomatique

domingo, diciembre 11, 2005

Los Indecentes


Hace un par de días, me enfrasqué en medio de una conversación a veces banal a veces profunda, como es lo habitual. Era una pizzería en plena Plaza Italia. Recuerdo que en la televisión del local estaban pasando un vídeo de Mecano, ese grupo español extravagante y aburrido con voz de pato de goma de los años 80 y 90.

De un momento a otro el tema saltó hacia la mediocridad. La mediocridad de creerse bueno e inalcanzable en este país. Es que en este país la sola idea de la innovación o la trasgresión parece más que inoportuna indecente. ¿A qué le temen aquellos que han estado más de 15 años haciendo lo mismo?, ¿Acaso se creen tan poco capaces de aguantar los nuevos retos, que prefieren quedarse en sus propias casas y desde ahí aserrucharle el piso a los más nuevos?

Una triste herencia dejada desde tiempos de la colonia y reforzada durante 17 años de dictadura. La herencia del miedo, la herencia del no cambio. Chile ha aprendido a someterse a ciertas castas o grupo de personas, aquellos que tienen las influencias y mueven los hilos de este país.

Claro, ya no estamos en aquellos tiempos donde cuando decías algo “impropio” como “pico” en vez de “órgano copulador masculino” te silenciaban a balazos. Pero, ¿qué pasa ahora? ¿Cuál es la nueva forma de silenciamiento nacional?, ¿la nueva forma de mantener el status quo de esta sociedad? Será a través del desprestigio, la crítica venenosa y destructiva, la subvaloración de las ideas, podría enumerar un millón y me quedaría corto.

¿A qué le temen señores?, Se acabó la dictadura, y el mundo no se acabó, se despide Lagos y el mundo no se acabó. ¿Por qué cuesta tanto surgir en este país?

Me parece que andar preocupado de no molestar a algún “manda más” es para mí bastante obsceno. Creo que inventar, crear e innovar más que un derecho es una obligación y debe sortear cualquier escollo. A los chilenos nos encanta agradar, ser considerados, para así quedarnos donde estamos, sobre todos para aquellos que han encontrado una forma de hacer las cosas, la han adaptado a la sociedad y juran que es la mejor y la única forma de hacerlas. De ahí que cuando llega un “suche” cualquiera, diez o quince años menor, y propone algo nuevo recibe el recelo de todos los que ya han “recorrido el camino”, el recelo de la “experiencia” y de las “influencias”. Eso es indecente.

Ahora bien señores atrapados en el tiempo, me permito decirles tranquilamente y con una gran sonrisa que hay bastantes (me enfilo dentro de este batallón) que no están dispuestos a ajustarse, que se han dado cuenta que su forma de hacer las cosas no es la única y que para su mal o bien, ya no tienen miedo, miedo a decir lo que les plazca, miedo de “ofender” al jefe por decir culo más de dos veces a la una de la tarde. O nos aceptan o se corren, pero los “indecentes”, “vulgares”, “fomes”, “no amigos de vuestros amigos” e “irrespetuosos” han venido para quedarse.



Por Cristian Fuenzalida